Las organizaciones han realizado una acción con pancartas, trajes de seguridad y mascarillas frente a centros educativos que superan los valores recomendados por la OMS para dióxido de nitrógeno
Ecologistas en Acción y Greenpeace reclaman vías escolares seguras, pacificación del tráfico, más transporte público y una Zona de Bajas Emisiones efectiva
El voluntariado de Greenpeace y Ecologistas en Acción ha realizado una actividad conjunta de denuncia frente a cuatro centros educativos de Murcia para alertar sobre la exposición de la infancia a la contaminación atmosférica provocada principalmente por el tráfico rodado. Vestidas con trajes de seguridad y mascarillas con filtros, las personas voluntarias han mostrado dos pancartas con el mensaje: “Por una educación sin contaminación” y “Transporte público = menos contaminación”.
Según el informe Calidad del aire en entornos escolares 2025/2026, realizado por Ecologistas en Acción y que analiza los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) en zonas próximas a centros educativos. Todos los entornos escolares analizados en el casco urbano de Murcia superan el valor anual recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), fijado en 10 µg/m³ de NO2.
Además, el informe revela que ninguno de los centros estudiados cumpliría actualmente con los límites anuales previstos por la futura Directiva Europea de Calidad del Aire para 2030, establecidos en 20 µg/m³. En algunos casos, como en el CEIP Nuestra Sra. del Carmen o en el CEIP Narciso Yepes, se han registrado concentraciones que superan incluso los niveles legales vigentes en la actualidad, situando a Murcia como el municipio con los resultados generales más desfavorables del estudio a nivel nacional.
Además, el informe revela que ninguno de los centros estudiados cumpliría actualmente con los límites anuales previstos por la futura Directiva Europea de Calidad del Aire para 2030, establecidos en 20 µg/m³. Incluso se evidencia que un tercio sobrepasa los límites legales actuales de 40 µg/m³, como el IES Francisco Cascales con una cifra media de 55,3 µg/m³, y situando a Murcia como el municipio con los resultados generales más desfavorables del estudio a nivel nacional.
“Los datos son claros: la infancia en Murcia respira aire contaminado en espacios donde debería estar especialmente protegida. Los entornos escolares deben ser lugares seguros y saludables, no puntos negros de contaminación provocada por el tráfico”, ha declarado Pedro Luengo, portavoz de Ecologistas en Acción.
Greenpeace y Ecologistas en Acción señalan el tráfico rodado como el principal factor responsable de estos niveles de contaminación. El informe muestra una relación directa entre la intensidad del tráfico y las concentraciones de NO2: los centros situados junto a vías con mayor circulación registran los peores resultados, mientras que los ubicados en calles con menor tráfico o en zonas donde se han aplicado medidas de pacificación presentan niveles inferiores.
Ejemplos como el CEIP Divino Maestro o el CEIP Nicolás de las Peñas evidencian que reducir la presencia del vehículo privado en los entornos escolares tiene un impacto positivo en la calidad del aire. Para las organizaciones, estos datos demuestran que el modelo actual de movilidad urbana, basado en una elevada dependencia del coche, tiene consecuencias directas en la salud de la población infantil. Además, el sector del transporte es el principal emisor de gases de efecto invernadero (33%) en España, principales causantes del cambio climático. Por eso, es necesario avanzar hacia una movilidad que priorice a las personas y al transporte público frente al vehículo privado.
Ante esta situación, Greenpeace y Ecologistas en Acción reclaman al Ayuntamiento de Murcia medidas estructurales para transformar la movilidad en la ciudad. Entre ellas, la creación de vías escolares seguras, con itinerarios peatonales y ciclistas accesibles, protegidos y bien señalizados; la reducción de la velocidad; la pacificación del tráfico en las calles próximas a los colegios; y la ampliación de redes ciclistas seguras.
Las organizaciones subrayan también la necesidad de reforzar el transporte público, especialmente para garantizar conexiones eficaces entre barrios y pedanías, de modo que la ciudadanía cuente con alternativas reales al uso del vehículo privado.
“No basta con actuaciones puntuales. Murcia necesita un cambio profundo en su modelo de movilidad: menos coches en las puertas de los colegios, más transporte público, más espacio para caminar y pedalear, y una Zona de Bajas Emisiones que reduzca de verdad la contaminación”, ha afirmado Carolina Ramón Merino, portavoz de Greenpeace.
Greenpeace y Ecologistas en Acción consideran que la puesta en marcha de una Zona de Bajas Emisiones efectiva, junto con medidas de movilidad activa y de transporte público es imprescindible para proteger la salud de la infancia y avanzar hacia una ciudad más habitable, segura y sostenible.