Los trabajos arqueológicos y de conservación que se desarrollan en el recinto superior del Castillejo se centran actualmente en el Patio de Crucero, uno de los espacios fundamentales para conocer la organización y características del antiguo Palacio de Ibn Mardanís.
La intervención se desarrolla de forma simultánea en tres zonas: el interior oeste del edificio, el Patio de Crucero y los espacios exteriores situados en el lado sureste. Sobre el terreno trabaja un equipo integrado por 23 profesionales de la arqueología, la restauración y la construcción, encargado de acometer las diferentes tareas de investigación, documentación y conservación del enclave.
Durante los primeros días se han llevado a cabo labores de limpieza y desbroce del recinto, así como el acondicionamiento de los accesos y las zonas necesarias para el desarrollo de la intervención.
El Patio de Crucero, una intervención paso a paso
Uno de los principales focos de trabajo se encuentra en el Patio de Crucero, donde se está procediendo a la retirada manual de los morteros contemporáneos que cubren las estructuras históricas de la balsa y los muros. Posteriormente, los trabajos continuarán sobre el suelo del patio.
Estas labores están supervisadas por especialistas en arqueología y restauración, que determinan las actuaciones necesarias a medida que quedan al descubierto las estructuras originales. Este procedimiento permitirá identificar la posible aparición de nuevos muros, vanos o accesos históricos al patio.
Cada elemento que aparezca durante el proceso deberá ser identificado, documentado y analizado arqueológicamente antes de determinar cómo continúa la excavación y la restauración. De esta forma, la intervención avanza de manera progresiva, combinando las tareas de limpieza con la investigación arqueológica, la documentación y la conservación de las estructuras.
El corazón del antiguo palacio
El Patio de Crucero ocupaba una posición central dentro del recinto superior del Castillejo. Se trataba de un gran espacio rectangular, de aproximadamente 33 metros de largo por 17 metros de ancho, alrededor del cual se articulaban las principales dependencias palaciegas.
Su configuración combinaba jardín, agua y arquitectura. Los andenes dispuestos en forma de cruz dividían las zonas ajardinadas y organizaban los recorridos, mientras que en sus extremos se situaban dos albercas frente a las principales estancias.
El patio constituía así uno de los principales espacios de recreo del palacio y desempeñaba también una función esencial en la organización de la circulación por el núcleo palaciego. La intervención permitirá documentar las características y los elementos conservados de este espacio a medida que avancen los trabajos arqueológicos y de restauración.