Lo ocurrido con la subasta es un nuevo fracaso de la política de vivienda del PP en Murcia. Llevamos tres años hablando de vivienda en el Pleno y poniendo propuestas encima de la mesa, y durante demasiado tiempo la respuesta del Gobierno local fue no hacer nada y decirnos que el mercado se regulaba solo.
Después se sacaron de la manga la llamada Estrategia Municipal de Vivienda y Suelo y ya advertimos de que poner a la venta suelo público a precios de mercado no era una política seria de vivienda pública y que corríamos el riesgo de acabar exactamente donde estamos hoy: sin viviendas y sin soluciones.
El patrimonio público de suelo no puede utilizarse para hacer caja ni para cuadrar las cuentas municipales. Tiene que servir para facilitar la construcción de vivienda pública y asequible y contribuir a la cohesión de nuestros barrios y pedanías.
El Ayuntamiento tiene suelo y tiene herramientas. Lo que no tiene es un Gobierno a la altura del problema de la vivienda.