Eucaristías, triduos, misas cantadas, una ofrenda floral a la Virgen y una procesión constituyen el grueso de los eventos programados por la Junta de Distrito Este de la capital murciana para las fiestas de Vistabella, obviando su carácter diverso y multicultural y alejándose del objetivo de cohesión social y sentimiento de pertenencia que debería primar en este tipo de eventos.
La asociación critica que la mayoría de los actos previstos, entre el 5 y el 17 de mayo, son de carácter católico, ignorando la diversidad de sensibilidades del barrio. De las 15 actividades programadas, 9 son religiosas —2 eucaristías, 3 triduos, 2 misas cantadas, una ofrenda floral y una procesión—. El resto incluye un pregón del concejal de Cultura, una tarde infantil con hinchables, merienda y musical, un concierto de rock (Santi Campillo), un pasacalle matutino que anuncia el desfile de carrozas de la tarde y una paella popular.
Más allá de la reiteración de un programa que se repite desde hace años, la asociación subraya que estas fiestas no representan a un barrio social y culturalmente diverso. Basta con visitar el colegio del barrio, darse una vuelta por la plaza de los Patos cualquier tarde, tomarse una tapa en alguno de los bares o comprar en la plaza de abastos para constatar una realidad muy distinta a la imagen excluyente que proyecta un programa anclado en décadas pasadas. Así, se excluye a la mayoría de la población de unas fiestas que deberían servir para cohesionar y promover el sentimiento de pertenencia a la comunidad.
Hace años, la Asociación impulsó actividades acordes con esa diversidad —conciertos de música clásica en la calle, juegos infantiles tradicionales, exhibición de talleres de danza, flamenco o teatro, o un maratón fotográfico—, que desaparecieron por falta de financiación. Desde entonces, la Junta de Distrito ha dejado de contar con la participación vecinal.
La actual programación, mayoritariamente religiosa, no resiste la comparación con la de otros barrios y ciudades, donde abundan mercadillos multiculturales, conciertos de diversos estilos (pop, hip-hop, jazz, funk, latina, R&B, folk, electrónica, clásica, flamenco…), exhibiciones artísticas (danza, circo, teatro, cine) o actividades deportivas y tradiciones populares. Nada de ello se impulsa en Vistabella, reflejando una visión limitada y desfasada de su realidad social.
La Asociación Vecinal de Vistabella exige que el presupuesto de las fiestas se destine a una programación acorde con la diversidad cultural y social del barrio, orientada a cohesionar a toda la población y no a excluirla, como ocurre actualmente.