"De los tratamientos a la humanización de la enfermedad" es el lema del encuentro multidisciplinar que ha reunido hoy jueves a estudiantes de la Universidad Católica, profesionales de la salud, investigadores, docentes y pacientes en el Templo del Monasterio de Los Jerónimos con el propósito de reforzar una visión completa del tratamiento del cáncer, situando al paciente en el centro del proceso asistencial.
La iniciativa ha subrayado la necesidad de promover un abordaje integral basado en la evidencia científica, mostrando cómo prevención, nutrición, ejercicio físico, medicina integrativa y apoyo psicológico se interrelacionan para mejorar la eficacia y tolerancia de los tratamientos, favorecer la recuperación y contribuir a una mejor calidad de vida durante y después del proceso oncológico.
Odile Fernández, médica, superviviente y divulgadora, perteneciente a la Fundación UAPO, y Fuensanta Viudes, directora de la Fundación Never Surrender, han puesto el foco en la importancia de la información y la orientación desde el inicio del diagnóstico, destacando la necesidad de que el paciente no transite solo por un proceso que transforma su vida en múltiples dimensiones.
Desde la mirada clínica, Cristina Sánchez, oncóloga del Hospital de Guadalajara, ha defendido que el el objetivo es integrar distintas terapias y apoyos en una misma línea de trabajo: "Una cosa es tratar la enfermedad y otra diferente es tratar el cuerpo", ha afirmado, insistiendo en la relevancia de atender también el entorno metabólico y emocional del paciente.
Destacando el valor de la ciencia aplicada y la necesidad de que el conocimiento llegue a la práctica clínica, Estrella Núñez, vicerrectora de Investigación de la UCAM, ha asegurado que "investigar en oncología es investigar también en calidad de vida, nutrición clínica, prescripción de ejercicio y asistencia psicológica". En el ámbito de la detección y el diagnóstico, José Manuel Felices, radiólogo y profesor de la UCAM, ha enfatizado el papel decisivo de la identificación temprana de la enfermedad y la importancia de una comunicación clara durante el proceso clínico. "La detección precoz multiplica las posibilidades de éxito en el tratamiento del cáncer", ha recordado, añadiendo que la incorporación de herramientas tecnológicas como la inteligencia artificial puede contribuir a optimizar tiempos y reforzar el acompañamiento.
La atención primaria también ha sido señalada como un pilar en el itinerario del paciente oncológico. Ana Pérez, médico de familia, ha definido el papel de este especialista como guía en un momento de alta complejidad y carga emocional, especialmente por la multiplicidad de pruebas, derivaciones y decisiones que se acumulan tras el diagnóstico: "El médico de familia es un faro para el paciente en la vorágine que se le viene encima y hay que ayudarle con todas las pruebas que tiene que hacerse".
Uno de los ejes de la jornada ha sido la nutrición, entendida como un factor clínico dinámico que requiere evaluación y seguimiento continuos. Pilar Hernández, coordinadora de la jornada y especialista en nutrición oncológica, ha explicado que el proceso oncológico no debe reducirse a la lesión tumoral: "La enfermedad oncológica es un proceso sistémico; no es solo un tumor que hay que tratar".
También han tenido un papel relevante en la jornada la psicología. En este campo, Valeria Moriconi, psicóloga, ha destacado el impacto transversal del cáncer y la importancia de acompañar con humanidad porque "es un tsunami que afecta al paciente y toda su familia y entorno".
La jornada ha incorporado igualmente la relevancia del movimiento, el ejercicio físico adaptado y el acompañamiento cercano desde disciplinas como la fisioterapia, clave para una intervención segura y personalizada. Crys Díaz, CEO CrysDiaz&CO y ex deportista de élite, ha defendido la coordinación entre profesionales como elemento imprescindible para responder a las necesidades reales del paciente: "Si no miras a los ojos al paciente para saber cómo está y saber lo que necesita, no vas a saber adaptar lo que necesita".