El Museo de la Ciudad de Murcia ha incorporado a sus fondos expositivos el modelado original del busto de Eduardo Rosales, una pieza que forma parte del proceso creativo de la escultura recientemente instalada en la Plaza de la Glorieta de España y que rinde homenaje a uno de los grandes maestros de la pintura española del siglo XIX.
El concejal de Cultura e Identidad, Diego Avilés, ha señalado que "con esta incorporación seguimos enriqueciendo el Museo de la Ciudad con elementos ligados a nuestra historia y nuestro patrimonio cultural. No solo mostramos una obra de gran interés artístico, sino también el proceso creativo que hay detrás de ella y la huella que Eduardo Rosales dejó en Murcia".
La incorporación de este elemento al museo permite conservar y mostrar a los visitantes el origen de la obra que ha servido para realizar el vaciado en bronce ubicado en uno de los espacios más emblemáticos e institucionales de la ciudad. El busto ha sido ubicado en una zona del Museo dedicada a la Virgen de la Fuensanta y a la histórica vinculación de Murcia con su Patrona, un emplazamiento especialmente significativo por la profunda devoción que Eduardo Rosales profesó a la Virgen durante su estancia en el municipio.
La pieza expuesta corresponde al busto modelado por los Hermanos Martínez Cava, Juan y Sebastián Martínez Cava, autores de la escultura original realizada hace unos meses y de la que posteriormente se obtuvo el bronce que hoy puede contemplarse en la Glorieta de España.
La instalación del busto en la Glorieta de España supuso recientemente la creación de un nuevo homenaje permanente a Eduardo Rosales, un reconocimiento impulsado por el Ayuntamiento de Murcia junto a la Asociación Amigos de Eduardo Rosales para recordar la estrecha relación que el artista mantuvo con la ciudad durante los dos últimos años de su vida.
Considerado una de las figuras más destacadas de la pintura española del siglo XIX, Rosales (1836-1873) alcanzó prestigio nacional e internacional gracias a obras tan relevantes como Doña Isabel la Católica dictando su testamento o La muerte de Lucrecia. Su estancia en Murcia entre 1872 y 1873, buscando un clima favorable para tratar la tuberculosis que padecía, marcó una etapa fundamental de su trayectoria y consolidó unos vínculos con la ciudad que hoy continúan siendo objeto de estudio, divulgación y reconocimiento.
Con la exposición del modelado original en el Museo de la Ciudad, el Ayuntamiento de Murcia amplía el legado visible de este homenaje, permitiendo a murcianos y visitantes conocer de cerca una pieza singular que conecta la creación artística contemporánea con la memoria de uno de los grandes nombres de la pintura española.